lunes, 30 de enero de 2017

Cocoteros. Guna Yala. San Blas


Llegó el año nuevo y nos pilló debajo de un cocotero


La economia de los indios gunas se basaba tradicionalmente en la pesca, las artesanías y la producción de cocos. Actualmente la actividad turistica se esta imponiendo con tanta fuerza que en la zona en que nos movemos los veleros `
(que no es mas que un pequeño rincón de este bello país) cada día es más común ver botes a motor (pangas) en detrimento de los tradicionales botes a remo y vela (ulus).

Pero los cocos siguen siendo parte importante de la economía de estas gentes.

En Guna Yala (San Blas según denominacion local) hay "islas de gente" en las que hasta el último centímetro está ocupado por una edificación, e islas inhabitadas o productoras de cocos. Es trabajo de la comunidad dedicar unas semanas al cuidado de estas islas por lo que periódicamente una familia se traslada a ellas y así de forma rotatoria, siempre hay alguien ocupandose del mantenimiento de la isla y de la recolección de los cocos.



Es el gobierno guna el que decide el precio de venta del coco (creo que este año está en 40 centavos de dólar la pieza) y el principal comprador es Colombia.

Si paseas por las playas de estas maravillosas islas y encuentras un coco... piensa que tiene dueño: busca al encargado de la isla y pídele que te lo venda. El precio para los turistas es de solo 1 dólar y de ese modo demostrarás respeto por quienes comparten el paraíso con quienes nos dejamos caer por aquí.


Los cocoteros son por lo demás parte indiscutible del paisaje que nos acoge y nos deslumbra un día tras otro. No podríamos entender San Blas sin estos maravillosos árboles.

La erosión de las islas (de las que se eliminó el manglar que antaño las cubría) hace que las raíces de las palmeras más próximas a la orilla, pierdan el agarre a la arena que se les escurre de entre los dedos y año tras año vemos cocoteros que "han perdido pie" 



Hay cocoteros que se resisten a caer y parece que anden de puntillas por la playa



Hay cocoteros que son refugio y descanso para los pelícanos que tantos buenos ratos nos han regalado con sus piruetas de pescadores incansables



Hay pocas cosas más sabrosas que comer un buen arroz con coco... los gunas son únicos cocinándolo : se ralla un coco fresco, se deja reposar una noche en agua, se escurre el líquido y con esa leche fresca se hierve el arroz, delicatessen total



Hay cocoteros que parecen querer vivir en compañía, bien apretaditos, sin dejar espacio para más


Mientras otros parecen necesitar espacio para respirar



Hay cocoteros que en un momento de su adolescencia andaron filtreando y planteándose seriamente una relación pero acabaron decidiendo separar sus caminos



Hay que andarse con cuidado en la temporada en que los cocos están maduros porque un cocotazo puede ser mortal! 



El "cocotero turístico" tiene otras misiones nada desdeñables


Como escenario de "foto de vacaciones" son algo casi imprescindible


Pero la mayor parte de las veces nos sentamos a mirar a nuestro alrededor y tenemos de algún modo inexplicable la certeza de que los cocoteros están ahí para -simplemente- alegrarnos la vida con su sola presencia.








Será hasta la próxima 



Y NO OLVIDEIS QUE





viernes, 23 de diciembre de 2016

miércoles, 14 de diciembre de 2016

De regreso al hogar

¿¿Excusa para haber tardado tanto en escribir la nueva crònica ya de regreso al velero??


Todas y ninguna



 

Os lo creáis o no es fácil que un día se caiga detrás de otro y que ninguna de las miles de buenas intenciones de la mañana se hayan hecho realidad porque vino un amigo y compartiste una cerveza, se te fue el tiempo viendo la puesta de sol, tocó la dura tarea de probar si la hamaca aguanta bien instalada entre el stay y el mástil... o vienen a visitarte y tienes la “dura tarea” de compartir el paraíso...






Pero aquí estamos para hacer un pequeño repaso de lo que ha sido el último mes que ha tenido muchas aventuras.

Llegamos a Panamá después de un largo y cansado vuelo y sin mucho entretenimiento nos fuimos a Panamarina dónde nos esperaba el Alea al que echábamos mucho, mucho de menos. Las dudas sobre si estaría bien se disiparon en un minuto: a bordo todo estaba perfecto y ni siquiera dos meses de humedad tropical habían causado demasiados estragos.

Al día siguiente ya dejamos la marina para ir a fondear en la bahía de Puerto Lindo que para nosotros es como estar ¡por fin! en casa, casa.


Pero apenas unos días más tarde la noticia de que una tormenta tropical se estaba formando en las inmediaciones (algo nada habitual en estas latitudes) se iba extendiendo por el fondeo, corría como la pólvora en los whatsapps de todo el mundo.

Sin ganas de mucho susto, o perros escaldados, léase como se guste, decidimos poner rumbo a la marina a esperar los acontecimientos con el bolsillo un poco más vacio pero con la seguridad de una buena instalación. Amarrados en Linton Bay Marina veíamos cernirse sobre el mar cielos amenazadores


Y llegó -como siempre en la noche- la tormenta que para entonces ya tenía condición de huracán y nombre propio: Otto.

Desde nuestro amarre oíamos ulular el viento y caer el agua como si la lanzaran a cubos, el ruído de las amarras al tensar. Nosotros no registramos más de 35 nudos pero en la propia marina, en otro pantalán menos protegido, llegaron a los 50. En Portobelo, a solo 20 millas -fondeo muy popular pero completamente abierto al viento predominante que acompañaba a Otto- llegaron a los 70 nudos y hasta 20 barcos se perdieron sin remedio.


A la mañana siguiente los únicos síntomas en la marina del desastre eran la falta de servicios: cientos de árboles habían caído y muchos de ellos habían destrozado la instalación eléctrica, postes de luz caídos, cables cruzando la carretera, sin luz, agua, teléfono.



En el fondeo a escasos metros de de la marina, la noche fue mucho más dramática ya que varios barcos garrearon sin que nadie pudiera hacer demasiado por controlarlos... pero afortunadamente la cosa quedó en casi todos los casos en sustos y falta de sueño.

Regresamos al fondeo y empezamos la preparación para una laaaaarga estancia en San Blas.

Fuimos al super y compramos y compramos y compramos



Las sentinas bien llenas de lo fundamental


Buenas conservas caseras por si la pesca no se nos daba por el camino.


Y para reponer de tanta faena... un buen zumo natural


Y ya sin más... rumbo a San Blas que nos recibió como siempre cargado de amigos, palmeras que besan el mar y atardeceres mágicos




Aquí recibimos a Agustín con quien cruzamos el Cabo de Hornos (hace solo 9 meses !!!) que venía a vernos con dos amigos.

Ha sido un placer ir redescubriendo rincones de su mano... ha sido una semana llena de buenos momentos, algún que otro susto (a quien nos venga a visitar ¡no olvidar un buen protector solar!), algún chubasco que nos ha servido para refrescar, barbacoa, snorkel, langosta... en fin... la mejor manera de volver a uno de nuestros lugares favoritos del mundo!!!















Y aquí nos quedamos por lo menos hasta finales de abril. Próximo destino -tras Panamá- Groenlandia. Pero entre nosotros... sin prisas, como siempre, que si no es en el 2017 será en el 2018. Como a tantos otros no nos cuesta llegar a San Blas, lo que cuesta es salir de aquí    





Aviso: aquí el internet es a veces aceptable... y a veces no, pero cuando casi nada va el whatsapp acostumbra a funcionar asì que la mejor forma de contactarnos es a través del +50761424091



Os esperamos... a través de la pantalla o para compartir un vinito en la cubierta viendo caer 
el sol!









lunes, 26 de septiembre de 2016

San Blas, San Blas

Vamos a tener que empezar pidiendo disculpas porque hemos dejado el blog un poquito abandonado. Los primeros días probablemente debido al mal humor que nos quedaba por el lío del ancla, pero llegados a San Blas solo podemos decir que sencillamente, y como es costumbre, hemos estado hechizados, obnubilados, abducidos por este maravilloso lugar.




Ha sido un maravilloso tiempo de reencuentro con amigos -otros veleros, tantos kunas- y con lugares.









Hemos tenido tiempo de trabajar (un poquito) y Johan ha retapizado todo el velero!!!


Hemos comprado unas hamacas que no han ayudado mucho a que nuestra actividad fuera desenfrenada.



Nos hemos reencontrado también con la gastronomía del lugar y hemos conseguido olvidar la centolla chilena a base de langosta panameña!





Y como siempre hemos disfrutado de tener gente a bordo con la que compartir el escenario mágico y la vida feliz.






Eso sí, fieles a nuestras costumbres, porque si venís al Alea y nos pillais con una cervecita en la mano sabréis que son las 12h 


y si lo que adorna nuestro vaso es un vinito podéis poner vuestros relojes en hora ¡son las 18h!



Cierto que hemos vivido todo esto en la temporada de lluvias, pero pese a los rayos que han caído por doquier, algún que otro culo de pollo que nos ha despeinado y algún chubasco que nos ha ayudado a llenar los tanques de agua... el tiempo ha sido más que aceptable.




El resumen han sido un par de meses felices, felices en los que de alguna manera hemos sentido que habíamos vuelto a casa.





Ahora nos hemos tomado un par de meses de merecidas vacaciones y hemos viajado a Europa a visitar a la familia y amigos. Estaremos por aquí hasta principios de noviembre para volver a San Blas cuando las lluvias ya habrán quedado atrás y los alíseos serán nuestros mejores aliados: buen tiempo y viento para navegar ¿se puede pedir más?, bueno sí, se puede pedir buena compañía ¿te vienes??? Los que ya han pasado por aquí estas semanas lo han pasado así de bien






Ahora estamos en España... y la verdad tiene sus alicientes 


Pero cada tarde, cuando cae el sol... echamos de menos nuestra otra casa, San Blas.